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Qué SAI y protección eléctrica necesita una clínica veterinaria

Publicado el 13 de octubre de 2025 · Lectura: 1 min

Qué SAI y protección eléctrica necesita una clínica veterinaria

El contexto de una clínica veterinaria

La clínica veterinaria mezcla consulta médica, comercio (alimentación, productos), hospitalización y urgencias: historias clínicas de pacientes que no hablan, dueños que sí, y una operativa que va del quirófano al TPV en la misma hora. Aquí tienes todo lo que necesitas saber, explicado sin rodeos.

Lo específico de este caso

Nevera de vacunas monitorizada, agenda y TPV: SAI en el servidor y aviso de corte (el fallo eléctrico nocturno con medicación refrigerada necesita alarma, no sorpresa).

Criterios generales que también aplican

SAI donde duele el corte

Sobremesas de trabajo, servidor/NAS y router: SAI line-interactive de 700-1000 VA por puesto crítico, con apagado automático configurado en el NAS.

Regleta protegida como suelo mínimo

Todos los puestos con protección contra sobretensiones; los aparatos de calor y la láser, a la pared, nunca al SAI.

Prueba periódica

Test del SAI cada trimestre y batería sustituida cada 3-5 años: un SAI sin probar es un enchufe caro.

En resumen

Para una clínica veterinaria, la decisión sobre SAI y protección eléctrica se resume en aplicar los criterios generales del equipo con la prioridad que marca su día a día: consultas y agenda con urgencias intercaladas y historia clínica, analíticas e imagen (radiografía, eco).

Si sigues estos pasos, el resultado será un puesto de trabajo más cómodo y productivo.

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