Por profesión
Qué SAI y protección eléctrica necesita una clínica veterinaria
El contexto de una clínica veterinaria
La clínica veterinaria mezcla consulta médica, comercio (alimentación, productos), hospitalización y urgencias: historias clínicas de pacientes que no hablan, dueños que sí, y una operativa que va del quirófano al TPV en la misma hora. Aquí tienes todo lo que necesitas saber, explicado sin rodeos.
Lo específico de este caso
Nevera de vacunas monitorizada, agenda y TPV: SAI en el servidor y aviso de corte (el fallo eléctrico nocturno con medicación refrigerada necesita alarma, no sorpresa).
Criterios generales que también aplican
SAI donde duele el corte
Sobremesas de trabajo, servidor/NAS y router: SAI line-interactive de 700-1000 VA por puesto crítico, con apagado automático configurado en el NAS.
Regleta protegida como suelo mínimo
Todos los puestos con protección contra sobretensiones; los aparatos de calor y la láser, a la pared, nunca al SAI.
Prueba periódica
Test del SAI cada trimestre y batería sustituida cada 3-5 años: un SAI sin probar es un enchufe caro.
En resumen
Para una clínica veterinaria, la decisión sobre SAI y protección eléctrica se resume en aplicar los criterios generales del equipo con la prioridad que marca su día a día: consultas y agenda con urgencias intercaladas y historia clínica, analíticas e imagen (radiografía, eco).
Si sigues estos pasos, el resultado será un puesto de trabajo más cómodo y productivo.
Productos relacionados
Si necesitas renovar equipamiento, estas búsquedas seleccionadas te llevan directamente a las opciones disponibles:
En calidad de Afiliado de Amazon, EnMiOficina obtiene ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables. El precio para ti no varía.