Por profesión
Qué SAI y protección eléctrica necesita un estudio de tatuaje
El contexto de un estudio de tatuaje
El estudio de tatuaje profesional es mitad taller artístico, mitad establecimiento sanitario regulado: diseños a medida, consentimientos informados, trazabilidad de material estéril y una agenda de sesiones largas con señales y lista de espera. El arte va por delante; el papeleo, al día. Te lo explicamos paso a paso, con criterios técnicos y ejemplos reales de oficina.
Qué cambia en este sector
La sesión de cinco horas no depende de la luz... pero la máquina, la agenda y la música sí: regleta protegida como mínimo y SAI pequeño en el puesto de gestión.
Criterios generales que también aplican
SAI donde duele el corte
Sobremesas de trabajo, servidor/NAS y router: SAI line-interactive de 700-1000 VA por puesto crítico, con apagado automático configurado en el NAS.
Regleta protegida como suelo mínimo
Todos los puestos con protección contra sobretensiones; los aparatos de calor y la láser, a la pared, nunca al SAI.
Prueba periódica
Test del SAI cada trimestre y batería sustituida cada 3-5 años: un SAI sin probar es un enchufe caro.
En resumen
Para un estudio de tatuaje, la decisión sobre SAI y protección eléctrica se resume en aplicar los criterios generales del equipo con la prioridad que marca su día a día: diseño digital y preparación de sesiones y consentimientos y requisitos sanitarios.
Con estos criterios podrás tomar una decisión informada y evitar los errores más habituales.
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